La vida es sueño...

He soñado que llegabas, por fin. Aparecías atravesando las sombras que habían podido conmigo, haciéndolo parecer fácil, hasta llegar a mi lado. Y me besabas, despacio. Entonces yo dejaba de ser invisible, mis piernas dejaban de temblar y el vértigo desaparecía. Estaba a salvo, y tenía la certeza de que todas las pesadillas habían desaparecido para siempre. Me sentía en paz, en casa, como quien llora frente a un fuego tras meses de intemperie. Había encontrado mi sitio, allí, abrazada a ti. Todo estaba en silencio, ya no se oían gritos de auxilio, podía ver con claridad cuanto me rodeaba. Y todo el dolor pasaba a formar parte de un pasado que expiraba entre la bruma, sin pausa, que se iba, por fin. Tú me cogías de la mano y me la apretabas, devolviéndome a la vida por completo, y entonces, sentía en la nuca el aliento de un mensaje, que en aquel pasado ahora borroso, solía repetirme a mí misma para continuar: 
     
“Cuanto más difícil es hacer algo, mayor es la recompensa que te espera al final.”
Hoy,  todo esto ha parecido real. Hoy he soñado
               
-Murder-