Abismo.

Nosotros somos como los malos de las películas. 
     
No llevamos capa, no tenemos poderes, no luchamos contra un superhéroe; mas nuestro mayor enemigo somos nosotros mismos. No volaremos sobre los rascacielos, ni apretaremos jamás un gatillo. Pero sí, tenemos algo en común con los malos de las películas: nuestra derrota está asegurada desde el principio de la historia.
      
Y tal vez, digo solo tal vez, sea mejor aceptarlo y abrir los ojos. Nosotros no somos los buenos, no somos los héroes, y jamás conoceremos a la princesa. Así que deberíamos dejar de refugiarnos en absurdas esperanzas, frases hechas y canciones optimistas. 
           
Aceptar que solo somos mudos testigos de los dioses y que ellos no nos salvarán. Ahora sé que llegar o no llegar al precipicio es solo cuestión de suerte, no de dioses. No de nadie.
           
Mi vida, vuestras vidas, han dependido siempre de algo que no podemos controlar, de algo que ni siquiera comprendemos.
          
¿Quiénes somos nosotros? Míranos a los ojos. 
     
-Murder-